Produsem S.A.

Alfalfas, la consolidación productiva 
de la reina de las forrajeras

En la decisión de implantación no solo debe 
tomarse en cuenta el costo de la semilla, 
sino también la productividad y persistencia 
de la variedad a lo largo de la vida útil de la pastura.
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El cultivo de alfalfa es sin dudas uno de los que muestran mayores avances genéticos y de manejo productivo. Base pastoril de la producción de leche y carne, presenta la combinación exacta entre calidad de forraje y cantidad de materia seca producida.

Este cultivo al ser perenne y perdurar en pasturas por lo menos durante cuatro años, la evaluación de variedades nuevas a ser introducidas lleva un análisis de por lo menos  cinco años en diversas zonas del país, evaluando las diferentes condiciones productivas para cada ambiente durante el tiempo antes mencionado.

El INTA, evalúa en la Red de Evaluación de Cultivares de Alfalfas el comportamiento de las distintas variedades presentes en el mercado, agrupándolas por Grado de Reposo Invernal y evaluando la producción dentro de cada año y la producción entre los distintos años que el ensayo se lleva a cabo, como así el porcentaje de Persistencia de las diferentes variedades a lo largo de la vida útil de la pradera.

La elección de las variedades a utilizar para la siembra de alfalfas, ya sea puras o consociadas con otras especies forrajeras es de fundamental importancia, ya que es una inversión importante que debe durar por lo menos un ciclo de cuatro años, de manera tal de poder tener un balance forrajero adecuado a lo largo de los años.


Conclusiones.


El convenio realizado entre el INTA y Produsem S.A., permite ofrecer al mercado forrajero nacional las variedades de mejor comportamiento para las zonas productivas lechera y carnicera de importancia de nuestro medio. Las diferencias productivas que se siguen manifestando a lo largo de los años de ensayos así lo demuestran tanto para los GRI intermedios como para aquellas variedades  sin reposo invernal.

Es importante destacar que el costo de una pastura no solo debe ser evaluado en su relación con el costo inicial por hectárea, sino también en lo referido a la productividad de la misma en materia seca o en su defecto en kilogramos de carne o litros de leche logrados y a su persistencia, ya que un año más de duración de la pastura representa una disminución muy importante de su amortización anual. Este análisis permite disminuir el costo por kilo o litro producido, que es en definitiva lo que tenemos que buscar  para eficientizar los ciclos productivos ganaderos.
 
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