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¿Es
realmente un ahorro sembrar semilla de alfalfa barata?
Ings. Agrs. Daniel H. Basigalup y José M. Simondi Técnicos de
la EEA Manfredi - INTA.
Las pasturas de alfalfa son el basamento de
la producción de carne y leche del país, además de contribuir a la sustentabilidad
de los sistemas agrícolo-ganaderos de la Región Pampeana. Comparadas con
las forrajeras anuales (verdeos), las pasturas perennes son las menos
costosas. Si bien la inversión inicial es más alta, el hecho de que se
amortice en varios años hace que el costo unitario de la materia seca
(MS) producida sea significativamente menor. Pero, si la implantación
y/o el manejo de esa pastura perenne es deficitario, se puede convertir
en un recurso tanto o más caro que un verdeo anual.
La actual relación entre los precios de los
productos agropecuarios y el costo de los insumos, particularmente en
el sector lechero, plantea momentos muy difíciles para el productor y
condiciona la toma de decisiones. Cualquier ahorro en el gasto inicial
de una pastura, que puede ser coyunturalmente importante en el momento
de la inversión, puede tornarse muy caro cuando se analiza el costo final
del forraje producido en función de la productividad y la duración de
esa pastura.
La elección de qué alfalfa sembrar no se debe
basar sólo en el precio de compra, sino fundamentalmente en sus cualidades
de adaptación, producción de forraje, persistencia, y características
de resistencia a plagas y enfermedades. Por ejemplo, al cabo de 4 años
de evaluación (2000/2004) del ensayo ALFA 2000 de la Red del INTA, la
variedad BARBARA SP INTA produjo 1,86 tn MS/ha más que la Topper del ensayo.
Una alfalfa con 65% de digestibilidad tiene
un contenido energético de 2,34 Mcal EM/kg MS (es decir 2,34 megacalorías
de energía metabólica por cada kilogramo de materia seca). Un novillo
de 300 kg requiere 11 Mcal EM para su mantenimiento metabólico y 12 Mcal
EM por cada 1 kg de aumento de peso vivo (AFRC, 1993). Vale decir que
con un alfalfa de 65% de digestibilidad, se necesitarían 4,7 kg MS (11
Mcal EM / 2,34 Mcal EM por kg MS = 4,7 kg MS) para gastos de mantenimiento
y 5,3 kg MS (12 Mcal EM / 2,34 Mcal EM por kg MS = 5,3 kg MS) por cada
1 kg de aumento de peso vivo. Dicho de otro modo: por cada 10 kg de MS
de alfalfa se ganaría 1 kg de peso vivo de novillo. En consecuencia, si
tomamos los datos del ensayo, Bárbara estaría produciendo 1,86 Tons más
que Topper, que en kg. de carne se traduciría en 185,73 kg de carne/ha
durante la vida del alfalfar.
De modo similar podría calcularse cuánto significaría
esa producción "adicional" de forraje para la producción de leche. La
producción de 1 litro de leche demanda un consumo energético de 1,17 Mcal
EM. Una vaca lechera en su 3er mes lactancia tiene un consumo máximo estimado
de 17,2 kg MS/día y requiere 17,28 Mcal EM para gastos de mantenimiento
(Castillo et al., 1998). De acuerdo a los valores que calculamos anteriormente,
1 kg MS alfalfa (65% Dig) posee 2,34 Mcal EM. En consecuencia, los 17,2
kg MS de alfalfa equivalen a 40,25 Mcal EM (17,2 x 2,34 = 40, 25). Vale
decir que del contenido energético total consumido en un día (40,25 Mcal
EM), descontando los requerimientos de mantenimiento (17,28 Mcal EM),
quedarían disponibles para la producción de leche 22,97 Mcal EM. Si consideramos
que se necesitan 1,17 Mcal EM para producir 1 litro de leche, esas 22,97
Mcal EM podrían producir 19,6 litros de leche. En resumen: por cada 17,2
kg de MS de alfalfa (65% Dig) se podrían producir cerca de 20 litros de
leche. En consecuencia, esas mayores producciones de 1,86 tn MS/ha de
Barbara podrían traducirse en producciones "adicionales" de leche en 2.159,62
litros durante la vida del alfalfar.
Se concluye claramente que la mayor inversión
inicial que supone la siembra de variedades mejoradas (INTA ) sobre otras
alfalfas está plenamente justificada.

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